Categoría: Historias cortas
21 Julio 2009
Lo noche había caído ya, el frío apremiaba y solo la luna acompañaba a los cinco jinetes que se acercaban desde diferentes puntos. En el pequeño chalet situado en lo alto de un cerro alejado de la plaza central, un caballero esperaba tranquilo mientras tomaba una copa de vino, había dado órdenes de vigilar cada movimiento en las afueras de la propiedad. Sus ojos se perdían en el horizonte, faltaban solo cinco minutos para que la reunión extraordinaria convocada por él, empiece.
Sus pensamientos fueron cortados por uno de sus guardias...
- - Señor, se acerca un caballero por el norte, hemos lanzado la señal y ha respondido...
- - Y que espera? Asegúrese que llegue a buen recaudo, y hágalo pasar, solo avíseme cuando los otros cuatro hayan llegado.
- - Sí Señor.
No pasaron ni dos minutos, y desde aquel balcón divisó tres señales con antorchas que se acercaban, faltaba muy poco para empezar, debía prepararse.
Ya en la sala los cinco jinetes estaban reunidos, en silencio se escrutaban mutuamente, y sus pensamientos inquietos iban y venían, tratando de entender el por qué de la reunión, faltaba más de un mes para la conferencia habitual.
Una gran puerta de madera rechinó mientras se abría lentamente ante la impaciencia de los presentes; un mayordomo los hizo pasar.
Ninguno de ellos se conocía, y esa era la clave para la supervivencia de la cofradía; los seis vestían capas negras y capuchas además de una mascara que escondía sus rostros a los demás. Lo único resaltante era un medallón de plata que relucía en sus oscuras vestimentas, se trataba de un escudo hecho en plata, con la figura de dos serpientes entre cruzadas, y tallado debajo de ellas... "Ea manus nigrum" (La mano negra)
Señores!!! - empezó la reunión - han sido convocados de urgencia, pues mis espían me dicen que la Hermandad ha revivido, sabemos por buen fuente, que están preparando un ataque al Castillo del reino, aún no sabemos los detalles, y esa desde ahora, será su misión, deberán informar cualquier sospecha, deberán borrar todos su rastros, y ser más cautelosos que antes. Además, de seguir así, los planes se adelantarán a lo previsto.
Pero aún no hemos encontrado el manuscrito, interrumpe uno de ellos.
Lo sé, y ese es otro motivo por el que están acá, el último enviado perdió la pista en los montes del sur; ya que fuiste tú quien lo mencionó, se te da el encargo de encontrarlo, cueste lo que cueste.
El silencio se apoderó del lugar, solo el viento soplaba al colarse entre las ventanas, el fuego de las antorchas se movieron bruscamente... el frío hiriente del exterior se apoderó de todos.
Luego de la pausa, otro continuó - pues yo también les tengo noticias, he recibo noticias del imperio Gaulo, mis espían anuncian que la hermandad también ha iniciado actividad por allá, están buscando el manuscrito en todos los rincones; la cofradía debe estar preparada para cualquier movimiento de la hermandad, es hora de anunciar a todos nuestros miembros que el plan por fin ha comenzado, que solo es cuestión de tiempo para que la verdad salga a la luz.
El maestre principal toma la palabra; ya esta hecho, ya ha sido anunciado de nuestros avances, la noticia ha sido esparcida en todos los rincones del reino y hemos conseguido apoyo de nuestras antiguas alianzas.
Todos asintieron, se levantan... pero antes de salir, la voz vuelve a tomar el hilo de la conversación:
Desde ahora, los muros han empezado a oír y hablar, es posible que en nuestras filas, ya existan infiltrados, por lo tanto, esta es la última vez que nos reunimos en este lugar, pronto les llegará nuevas indicaciones.
Los cinco caballeros partieron con el mismo misterio y silencio con el que llegaron, no se habló más, y escondidos por la negrura de la noche, dejaron la finca del maestre.
servido por micmai
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24 Noviembre 2008
Pasó poco mas de un año, tiempo en el cual Cesario habia permanecido con perfil bajo, alegrándose de que con cada día que pasaba iba consiguiendo mayor auto control, el tiempo fue el necesario para elegir siempre las palabras adecuadas en todo momento.
A su lado, el maestro, quien siempre emanaba una luz especial, un brillo en los ojos nunca antes visto, una paz interior que muy de vez en cuando era quebrado, pero él siempre en silencio se mantenía, solo a veces susurraba algo, pero un idioma desconocido.
Caminaban cerca de un río, el cambio de ambiente, de la ciudad al campo siempre le gustaba a Cesario, le era más difícil encontrarse con su yo interior en lugares infestados de autos, bulla y smog. Estudiaban una vez más los misterios de la gravedad, para lo cual se necesitaba mucha concentración.
Se sentaron a orillas del curso de agua, los pies los depositaron dentro de él, y dejaron que sus aguas frescas le den una corriente helada en todo el curso, necesaria en ese día, más soleado que de costumbre.
-Cesario, mira a tu alrededor, que opinas.
Dudo en contestar, era una pregunta un tanto ambigua, todo el lugar era un banco de fenómenos, de sucesos increíbles y que si se le presta atención, se puede percibir siempre cosas nuevas.
-Bueno maestro, finalmente respondió, todo el lugar esta completamente.
-NOO, calla, no me digas lo que ves…
El discípulo estaba desconcertado, no lo logró entender.
Anteron siguió:
-Haber dime, siempre que estudias un fenómeno, además de la observación, a que recurres.
- A los antecedentes, a las investigaciones anteriores… quedó en silencio.
-Así es, y entonces…
Cesario recorrió con la vista todo el lugar, el río, las aguas claras que bajan por su curso, todo el pasto, los campos de cultivo a ambas márgenes, el cielo celeste…. Ya había estado ahí, pero antes que pueda decir palabra alguna, Anteron intervino.
-Es algo que lo debes aplicar a toda tu vida, siempre que estés ante cualquier situación, recurre antes a tus recuerdos, a tus experiencias; estás tan concentrado en querer aprender e identificar todo lo que has aprendido, que olvidaste tus instintos, has dejado de evocar todo lo que realmente sabes.
El silencio se apoderó del lugar, las miradas se cruzaron, y observó una mirada de ausencia en aquel joven; y siguió.
-Vamos tranquilo, a todos nos pasa, buscamos siempre solucionar los grandes paradigmas, sin embargo, dejamos de ver las cosas simples de la vida; y tú, deberás ser capaz de verlo todo, debes tener la capacidad de percibir esas cositas tan sencillas, como los paradojas universales. Pero eso, querido amigo, es un ejercicio personal, yo te acabo de dar la lección, será tu trabajo el que te permitirá aprenderlo.
-Cesario asintió con la cabeza.
-Bueno amigo, te explico; hace un año estuvimos justo acá, recordarás lo que me dijiste, lo que me pediste; y también recordarás mi respuesta, te negué el siguiente paso.
-Si maestro.
-Bueno, ha pasado más de un año, y a tu alma volvió esa inquietud por saber, por aprender, aquellos ojos, los que se parecen a los de un niño ávido de experimentar nuevas sensaciones, o como aquel bebé que aprende a caminar, y se da cuenta que sus pasos lo llevan a lugares antes no visitados, y quiere más.
Suele pasar que cuando creemos que hemos llegado a la cima, dejamos de querer más, y en ese momento perdemos todo.
No te digo que no estés orgulloso y seguro de ti mismo, pero eso no quiere decir que ya te sientas el más sabio, fuerte o poderoso.
Y en este tiempo, tu lo has interiorizado.
Cesario solo lo miraba.
-Bueno, en aquel momento te negué las nuevas enseñanzas por otro motivo.
Los ojos del joven se quedaron quietos, lo vio como otro reto, debía pasar un escollo más para seguir.
-Hay en el universo, siguió el maestro, un gran poder, hace mas fuerte al débil, hábil al sin gracia; puede unir pueblos y es una gran fuerza de lucha. Pero es a la vez un arma de doble filo, pues resulta que puede destrozar muchas mentes, puede destrozar a un hombre y dejarlo peor que desparpajo, realmente te puede liquidar.
-Cesario estaba intrigado, que podría ser tan fuerte.
-Es el amor amigo mío, y no me refiero solamente al que existe en una pareja, si no es que se siente por un padre, un hijo, un amigo, a la humanidad, a un Dios.
Se que llevamos una vida muy parecida a los de un monje, pero sabes bien que no lo somos, no tenemos un credo definido, pues entendemos que para todas las religiones, el Dios es el mismo, con diferente nombre y formas de adorarlo, pero finalmente es el mismo.
Además, sin querer nos centramos tanto en los estudios y la meditación que el placer carnal ha sido apartado de nuestras cabezas, no frecuentamos mujeres y tenemos una gran vida social; y sobre nuestras familias, ese vacío que sentíamos al comienzo de nuestra iniciación, es llenado de sabiduría.
-Pero maestro, entonces, que se puede hacer para aprender todas esas ciencias.
-No es una ciencia, no tiene leyes definidas, entenderás que es más difícil de entender; y por más libros que leas, nunca aprenderas.
-Entonces.
-Te iras a la ciudad, cinco años, no me verás y no te veré, estarás solo y empezaras de cero, deberás conocer gente si quieres sobrevivir, y el amor, solo aparecerá, visitarás con frecuencia a tus padres, y quien sabe, tengas una novia, o todas las que tengas que tener. No te diré que debes hacer, tu solo descubrirás las respuestas, te equivocarás y sufrirás, te alegrarás.
-Pero…
-No hay peros, debajo del árbol están tus cosas, en uno de los bolsillos hay suficiente dinero para que empieces, deberás también trabajar.
Dicho esto, el maestro abrazó a Cesario, - se que lo harás bien, estoy orgullo de ti- lo miró y dio media vuelta.
Cesario se quedó parado, sin moverse, con grandes dudas en la cabeza y con la sorpresa que aún no procesaba. Grió sobre sí, y empezó a caminar rumbo al sur.
servido por micmai
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22 Noviembre 2008
El día despertó con cierta claridad, las nubes se movian lentamente en el cielo, la quietud de la mñana
era cálidad, se resperraba una paz poco conocida.
Aquel era un hombre ya mayor, pintaba cabellos blancos y las canas de sus barbas lo hacían ver
mucho mayor… Sin embargo su porte y vitalidad eran un de un muchacho en sus plenos vientes. Tenía
la mirada tranquila, pero sus ojos analizaban todo objeto y situación que se le presentaba…. Se
movían inquietos, aún estando en un lugar inmóvil.
-Maestro – dijo Cesario.
Solo se escucho al silencio.
-Maestro, ud me ha enseñado todas las ciencias, ud me ha instruido en todas las artes, me ha
mostrado grandes secretos ocultos a los ojos de los mortales comunes, me ha mostrado los caminos
religiosos; he aprendido de cada elemento de la naturaleza, hemos analizado todas las leyes naturales, y
las hechas por los hombres, encornado siempre ciertas contradicciones, hemos resueltos paradigmas
sin resolver por mucho tiempo.
Sin mirarlo, el maestro respondió. – Cual es tu punto.
-Pues es simple maestro, si hemos atravesado y embarcado en esta aventura de la sabiduría, si hemos
estudiado tanto, y hemos aprendido mucho más; no cree que ya estoy listo para el siguiente paso? no
cree que debería seguir con aquellos misterios que dejamos inconclusos? Con el paradigma del infinito,
del tiempo sin fin, del espacio fuera del que el hombre conoce.
-Crees estar listo?
-Si , maestro, tengo esa seguridad.
Lo miró decepcionado.
-Sabes bien que el conocimiento es un gran poder, sabes bien que hasta el más honesto y el más
tranquilo, se corrompe con el poder.
Por todas aquellas enseñanzas que te he impartido, y que tan bien has mencionado, sabrás que entre
tus manos tienes un gran poder, conoces muchos misterios que no han sido descubiertos aún por los
“mortales comunes” como tu los llamas, y de ser encontrados puede significar la caída del mundo tal
como lo conocemos.
Cesarios entendía el mensaje, y avergonzado no pudo sostener la mirada.
-Definitivamente no estás preparado… Te olvidaste de una enseñanza, y sé que cuando te la mencioné
no le diste la importancia debida…. “Solo sé que nada sé…”
Tienes muchos conocimientos, y estos no fueron los suficientes para saber ser humilde.
Eres tan fácil de corromper como lo es aquel alcalde elegido por el pueblo, que subió al poder con la
promesa de ayudar a su pueblo…. Pero cuando una gran empresa le pone el dinero en la mesa, se
olvida de todo, y permite que su pueblo sufra, se vende por unas monedas….
Cesario se quedó en silencio, mirando el piso con los ojos cargados de coraje… quiso hablar mas sus
palabras nunca se formaron. El maestro abandonó la sala, dejándolo con sus propios demonios.
La decepción es un sentimiento muy crudo, muy fuerte, capaz de romper grandes alianzas. Los ojos se
le nublaron, llenándose de lágrimas, lágrimas de coraje.
Cesario estaba decepcionado, de sí mismo, de su falta de tino, de su falta de sabiduría, tantos años, y
nada había aprendido…
(coninuará...)
servido por micmai
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6 Noviembre 2008
Ella traía una falda muy corta, que apenas le cubrían los muslos, y una camiseta muy coqueta, que dejaba ver sus hombros y recostada sobre el mueble leía un libro con tanta concentración que no sentía la mirada de deseo de su galan, quien sentado frente a ella, usando solo un boxer pequeño y un polo de color blanco y que por la posición cruzaba las piernas con ella.
La televisión frente a ellos produciendo sonidos e imágenes que a esta altura ninguno de los dos prestaba atención…. Sus manos empezaron a acariciar las rodillas de su amada… muy despacio, y sus ojos empezaban a recorre sus muslos bien torneados, trabajados por el correr diario.
Empezó a acariciar sus pies… masajeándolos muy despacio, a lo que ella estiro las piernas para facilitarle la labor… dos sonrisas que se cruzaron y las miradas de complicidad, mas ella hundió sus ojos nuevamente en el libro.
Se fue al otro pie para hacer lo mismo… pero las caricias subieron despacio por las pantorrillas, a los muslos…. Rodeándolos, por todo el contorno, desde arriaba hasta el borde de la falda, que se habia levantado; a este paso la tanga negra se había dejado ver… sus ojos se impregnaron de deseo, su libido iba en aumento.
Su respuesta fue de abrir las piernas levemente, como invitando a seguir… a no detenerse, su cuerpo empezó a moverse despacio al ritmo de sus manos…. Ahora solo los índices de ambas manos recorrían sus piernas… llegando muy alto…. Para recorrer todo el contorno de la ropa interior…. Un movimiento de caderas más grande y un suspiro leve le dió pistas de seguir….
Sus manos ya rozaban su sexo sobre la tanguita negra… se había acomodado de tal forma que estaba completamente recostado… y ella se fue más arriba para que su galán tenga la comodidad necesaria… sus besos recorría todo el contorno… sus besos se deslizaban por las muslos… subiendo hacia su sexo…. Sus manos ya llegaron a su ombligo… y jugaban tiernamente con el…. Subía mas… hacia sus senos, que muy sensibles quedaron… tras las caricias.
-Ay diablito – se escuchó entre gemidos….
Su boca ya andaba concentrada sobre aquella cuna de placer… se escuchó el sonido del libro al caer al suelo… sus ojos se cruzaron en una mirada de amor y deseo… ella mordía los labios, le excitaba tanto verlo a él ahí, gozando de darle tanto placer, y el gozaba al saber que ella enloquecía, le excitaba la idea de ella se rendía ante él, y que era el único que exploraba a aquella mujer.
Su lengua ya recorría su vagina, húmeda por tantos estímulos… la falda completamente levantada… y la tanga movida de su sitio…. Ella abría las piernas, queriendo que su lengua entre lo más profundo que se pueda…. Pero esa lengua estaba concentrada en su clítoris… con movimientos circulares lo tentaban a despertar y salir de su escondite… sus dedos se colaron entre sus labios mojaban más sus rincones.-.
Las manos de ella acariciaban los cabellos de su amado, jalandolos cuando succionaban su clit… y sus dedos entraban mas en su vagina… entraban y salian y el placer iba en aumento… no tenía cuando parar…
-Ay amor, tienes una lengua divina.
Sus jugos caía cual ríos, mientras que sus caderas se contorsionaban cada vez más a prisa… gemido tras gemido.

Mojo sus dedos en su boca y empezó a masturbarse para él.. sabía mucho que estando ahí tan cerca le encantaba mirar como lo hacía. El pasó a ser un espectador, con el rostro empapado miraba como los dedos de su amada acariciaban aquel pedacito de cielo que ya estaba muy levantado…. Miraba como su mujer abria la boca, cerraba los ojos.. apretaba los dientes… tanto placer vio en su cara…. Que quiso enloquecerla por completo…. Sin que ella deje de darse placer… el metio sus dedos en su vagina, los metía y los sacaba… ella lo miro como agradeciendole sus acciones…. Empezó a moverse mas fuerte y cerro los ojos de nuevo… pero no debía quedar así, así que poso su lengua sobre los dedos de ella y bajo hacia su sexo…. De tal manera que mientras ella acariciaba su clítoris, el jugaba con su lengua y lo rodeaba, lo succionaba de nuevo….
Ella empezó a gritar y gritar, levantó sus caderas muy alto, para luego bajarlas…. Él debió seguir el movimiento para no despegarse…. Y todo su cuerpo se movió a su ritmo….

Y un solo grito fuerte y sostenido…..él con los ojos cerrados… sintiendo que sobre su boca… ella se venía una y otra vez….. otra vez más que ella le entró el placer de sus mieles……
Quietud… paz y la respiración agitada, descansando después de haber recibido aquellas tormentas llamadas orgasmos…. Levanto su cara… y el besaba tiernamente sus piernas… apoyaba su rostro sobre sus muslos… siempre entre sus piernas…
servido por micmai
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13 Octubre 2008
Todas las antorchas fueron apagadas, y de la nada una luz se acercaba al grupo… una sola antorcha iluminaba la túnica del maestro de ese templo
… El silencio se coló por cada muro de la ante cámara y con la voz tranquila y pausada les preguntó.
-“… Postulantes,…llegan aca bajo su propia iniciativa?... “
-Sí – contestaron en grupo.
-“… Sabeis que deberán abandonar todo placer carnal, están concientes de que vivirán en la completa humildad, que salario no recibirán, que la única compensación que recibirán será saber que sirven a su Dios, y que gracias a sus acciones salvaran vidas, en lo físico y espiritual?....
-Sí…
-Aceptan las condiciones que se les ha puesto y que obedecerán las normas de la orden y acataran los dictámenes de su superior sin chistar??
Si Maestro ¡!!

Cánticos en latín se apoderaron del espacio, y en todo el alrededor, en todos los pisos, antorchas se empezaron a prender… una a una mostraba la inmensidad del lugar… de muros de piedra… altos y fuertes…. Y el Maestro local volvió a hablar…
“… ya llevamos décadas en este mundo…. La orden viene trabajando año tras año de forma silenciosa, y así seguirá, pues es uno de los pilares de nuestra fuerza….Hemos estados presentes en cada paso que ha dado el hombre. Son ustedes la nueva generación de monjes, ahora compartirán con nosotros los grandes secretos de nuestra hermandad, deberán protegerlo con su propia vida… deberán proteger al desvalido y tener una fe inquebrantable…!
(Más canticos)
“… Saben bien que esta orden es muy distinta a otras… pues nos dimos cuenta que hay tareas que los hombres no pueden…. Artes que solo ellas conocen….. Ente nosotros, y uds existen mujeres, quienes no recibirán trato diferente, quienes lucharan palmo a palmo un puesto en esta hermandad… a ellas le digo… que deberán luchas más fuerte… pues deberán luchar contra los prejuicios de sus propios hermanos…. Y a uds varones… les digo que deberán arrancar sus prejuicios…. “
Dicho esto…todos los postulantes fueron conducidos por un camino muy estrecho; el silencio fue cortado por oraciones de los asistentes, lo que empezó con un susurro se convirtió en una sola voz, fuerte.
El sonido de un bastón golpeado contra el suelo tres veces silenció el lugar…. Con voz serena trasmitía paz a todo el que lo oía…. Un monje, que ya pintaba canas, de cabello largo, con gran porte y fortaleza… con el rostro tapado … dijo….
“… ahora empezará su prueba… prueba física, mental y de fe… en este punto ya no hay vuelta atrás… el único camino es el que tienen delante… llegarán a lo más alto del nevado…. Cada uno con un documento que deberá ser entregado al más sabio de la orden, será firmado y volverán….

Los que logren cumplir la travesía... serán considerados hermanos de esta orden… los que no…. Habrán muerto en el intento... así que… Confíen en uds, en su fe… Suerte a todos…”
servido por micmai
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29 Febrero 2008
La noche había caído nuevamente, y el mudo silencio de la calle fue interrumpido de repente por el golpe de un puño sobre una puerta, un joven con una túnica negra esperaba que esta se abriese lo más rápido posible, no quería ser encontrado por un guardia del Conde y lo meta preso por desacato del toque de queda.
Y así, mirando de un lado a otro, sus nervios subían, sus manos un helada sensación de sudor cogían, sus piernas temblaban; pero debía ser fuerte, no había llegado hasta ese punto para retirarse sin más, debía quedarse… esperar que la puerta se abriera
Y fue así, que:
-No hay nadie – una voz al otro lado de la puerta le pregunto.
El muchacho respiro, se tranquilizo y respondió – Siempre hay alguien vigilando la puerta del Señor – esa era la frase clave para poder entrar. Sin preguntar más, la puerta se abrió.
Una vez que el joven entro, intento hablar, pero con un movimiento rápido y silencioso el portero puso su mano sobre la boca del recién llegado, además de mirarlo con esos ojos color azul, que a esas horas de la noche s veía muy desafiantes. Entendió que debía permanecer callado.
Ambos caminaron a paso firme solo alumbrados por una antorcha, que si no fuera por esta, la oscuridad seria insoportable; solo el viento soplaba sobre sus orejas, sus pasos solo eran callados por los latidos de su corazón.

Se abrieron varias puertas, y otras tantas se cerraron tras de el, y luego, unas escaleras hacia un sótano; y de pronto toda la habitación estaba completamente iluminada; mucha gente, todos hablando sin darse cuenta que un nuevo invitado acababa de entrar; todos con las túnicas negras, sin siquiera mostrar los rostros. El joven llamado Ray fue conducido a un grupo de gente de su edad, que andaban tan perdidos e impresionados como él.

Su guía con el mismo silencio sacramental siguió su camino.
Y al centro de la sala, apareció uno que se mostraba como la máxima autoridad.
- HERMANOS MIOS ¡!!! - empezó el monje principal.
- Estamos acá reunidos para presentarles a un nuevo grupo de jóvenes con ganas de cambio, un nuevo grupo de jóvenes que están cansados de ser la ultima rueda del coche, un grupo de valientes jóvenes que con el tiempo se convertirán en uno de uds.
- Amigos míos, uds que recién han llegado a este templo, hoy será su iniciación, esta noche empieza su nueva vida, desde esta noche, serán entrenados en todas las ciencias, en todas las artes; para servir a su comunidad, para pelear por ella y para ella
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20 Febrero 2008
La noche que caía dio paso a bulla en las calles, los guardias apresaban a todo el que se atrevía a burlarse del toque de queda, aún si fuera un médico que corría al socorro del algún enfermo; solo se escuchaba el sonido de espadas chocando, y de gritos desesperados de mujeres y niños; era cosa de todas las noches.
Y todas las mañanas, en los mercados la bulla era distinta, quejas de la gente pues la comida que llegaba a los centros de abastos estaban podridos, y de que los funcionarios del estado subían los impuestos sin medida.
Todas las tardes en la plaza, caían cabezas de gente aniquilada, la multitud reclamaba por las injusticias y tan solo por hablar, se colgaban un cartel en el pecho que decía “decapitado”.
Solo había otro poder capaz de oponerse al Gobernador del pueblo, el Conde de Niota solo La Iglesia estaba fuera de su alcance, pues en gran medida, estaba coludida para obtener mayor poder y dinero, por lo tanto, todas las capillas y Monasterios estaban libes del acecho de los soldados.
Y era un uno de estos monasterios donde se formaban un grupo de hombres que se cansaron de toda esa corrupción.
Eran casi el medio día, y un grupo de monjes llegaron a la plaza, su manera pausada de hablar tranquilizaba a las multitudes, quienes corrían a ellos para que los salvaran de la opresión, pero la respuesta era siempre la misma, Dios está con uds. Recemos y roguemos por el que Conde vuelva al sendero del bien; pero mientras unos hablaban, otros repartían volantes a cada uno de los que los oían.
Esta cofradía vestía túnicas negras amarradas por un lazo blanco, siempre con una capucha que no permitía que se les vea el rostro, el misterio siempre debía conservarse
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12 Febrero 2008
Este es el inicio de una historia que les contare por partes.. aca la 1era de ellas... espero les guste

A paso lento y silencio, un hombre cubierto por una túnica negra, entraba por una de las calles de la impenetrable ciudad que estaba protegida por hombres armados que respondían a las órdenes de Señor de la ciudad quien había dispuesto de muchos soldados en todos los muros y puertas, así como en todos los caminos.

Aquel hombre sintió pasos que no eran suyos, y sin desesperarse ni apurar el paso movió lentamente sus ropas como buscando algo. La persona que lo seguía lo hizo parar al apoyar su mano sobre su hombro.
-Disculpe señor.
El hombre de cabellos blancos con túnica negra giro muy despacio, como si el cuerpo le pesara al hacerlo – Dígame caballero, que puede hacer este anciano por ud. – respondió.
-Señor, ya es muy tarde, y solo faltan minutos para que el toque de queda empiece, hacia donde va?
-Bueno joven, estoy llevando un poco de pan para mis nietos, los pobrecitos aún no han comido – responde el anciano mientras le muestra un bolsón, se quiere servir uno – le ofreció antes que el soldado le preguntara más.
-Gracias por el pan, pero dígame, como es que ud… mmm esto esta delicioso (no pudo completar la frase que tenía en mente; era muy raro que una persona extraña anduviera caminando dentro de la ciudad sin haber pasado el control de las puertas).
-bueno caballero – continuó el anciano – mis nietos me esperan.
-Sí claro, siga nomás pero entre de una vez.
Y así el guardia con el pan aún en sus manos siguió su rutina de vigilancia mientras una sonrisa se esbozaba en el rostro del viejo, no había sido necesario usar la daga que tenía en una de sus manos.
servido por micmai
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