EL MONJE... continuación...
La noche había caído nuevamente, y el mudo silencio de la calle fue interrumpido de repente por el golpe de un puño sobre una puerta, un joven con una túnica negra esperaba que esta se abriese lo más rápido posible, no quería ser encontrado por un guardia del Conde y lo meta preso por desacato del toque de queda. Y así, mirando de un lado a otro, sus nervios subían, sus manos un helada sensación de sudor cogían, sus piernas temblaban; pero debía ser fuerte, no había llegado hasta ese punto para retirarse sin más, debía quedarse… esperar que la puerta se abriera
Y fue así, que:
-No hay nadie – una voz al otro lado de la puerta le pregunto.
El muchacho respiro, se tranquilizo y respondió – Siempre hay alguien vigilando la puerta del Señor – esa era la frase clave para poder entrar. Sin preguntar más, la puerta se abrió.
Una vez que el joven entro, intento hablar, pero con un movimiento rápido y silencioso el portero puso su mano sobre la boca del recién llegado, además de mirarlo con esos ojos color azul, que a esas horas de la noche s veía muy desafiantes. Entendió que debía permanecer callado.
Ambos caminaron a paso firme solo alumbrados por una antorcha, que si no fuera por esta, la oscuridad seria insoportable; solo el viento soplaba sobre sus orejas, sus pasos solo eran callados por los latidos de su corazón.

Se abrieron varias puertas, y otras tantas se cerraron tras de el, y luego, unas escaleras hacia un sótano; y de pronto toda la habitación estaba completamente iluminada; mucha gente, todos hablando sin darse cuenta que un nuevo invitado acababa de entrar; todos con las túnicas negras, sin siquiera mostrar los rostros. El joven llamado Ray fue conducido a un grupo de gente de su edad, que andaban tan perdidos e impresionados como él.

Su guía con el mismo silencio sacramental siguió su camino.
Y al centro de la sala, apareció uno que se mostraba como la máxima autoridad.
- HERMANOS MIOS ¡!!! - empezó el monje principal.
- Estamos acá reunidos para presentarles a un nuevo grupo de jóvenes con ganas de cambio, un nuevo grupo de jóvenes que están cansados de ser la ultima rueda del coche, un grupo de valientes jóvenes que con el tiempo se convertirán en uno de uds.
- Amigos míos, uds que recién han llegado a este templo, hoy será su iniciación, esta noche empieza su nueva vida, desde esta noche, serán entrenados en todas las ciencias, en todas las artes; para servir a su comunidad, para pelear por ella y para ella