El Placer de dar
Ella traía una falda muy corta, que apenas le cubrían los muslos, y una camiseta muy coqueta, que dejaba ver sus hombros y recostada sobre el mueble leía un libro con tanta concentración que no sentía la mirada de deseo de su galan, quien sentado frente a ella, usando solo un boxer pequeño y un polo de color blanco y que por la posición cruzaba las piernas con ella.
La televisión frente a ellos produciendo sonidos e imágenes que a esta altura ninguno de los dos prestaba atención…. Sus manos empezaron a acariciar las rodillas de su amada… muy despacio, y sus ojos empezaban a recorre sus muslos bien torneados, trabajados por el correr diario.
Empezó a acariciar sus pies… masajeándolos muy despacio, a lo que ella estiro las piernas para facilitarle la labor… dos sonrisas que se cruzaron y las miradas de complicidad, mas ella hundió sus ojos nuevamente en el libro.
Se fue al otro pie para hacer lo mismo… pero las caricias subieron despacio por las pantorrillas, a los muslos…. Rodeándolos, por todo el contorno, desde arriaba hasta el borde de la falda, que se habia levantado; a este paso la tanga negra se había dejado ver… sus ojos se impregnaron de deseo, su libido iba en aumento.
Su respuesta fue de abrir las piernas levemente, como invitando a seguir… a no detenerse, su cuerpo empezó a moverse despacio al ritmo de sus manos…. Ahora solo los índices de ambas manos recorrían sus piernas… llegando muy alto…. Para recorrer todo el contorno de la ropa interior…. Un movimiento de caderas más grande y un suspiro leve le dió pistas de seguir….
Sus manos ya rozaban su sexo sobre la tanguita negra… se había acomodado de tal forma que estaba completamente recostado… y ella se fue más arriba para que su galán tenga la comodidad necesaria… sus besos recorría todo el contorno… sus besos se deslizaban por las muslos… subiendo hacia su sexo…. Sus manos ya llegaron a su ombligo… y jugaban tiernamente con el…. Subía mas… hacia sus senos, que muy sensibles quedaron… tras las caricias.
-Ay diablito – se escuchó entre gemidos….
Su boca ya andaba concentrada sobre aquella cuna de placer… se escuchó el sonido del libro al caer al suelo… sus ojos se cruzaron en una mirada de amor y deseo… ella mordía los labios, le excitaba tanto verlo a él ahí, gozando de darle tanto placer, y el gozaba al saber que ella enloquecía, le excitaba la idea de ella se rendía ante él, y que era el único que exploraba a aquella mujer.
Su lengua ya recorría su vagina, húmeda por tantos estímulos… la falda completamente levantada… y la tanga movida de su sitio…. Ella abría las piernas, queriendo que su lengua entre lo más profundo que se pueda…. Pero esa lengua estaba concentrada en su clítoris… con movimientos circulares lo tentaban a despertar y salir de su escondite… sus dedos se colaron entre sus labios mojaban más sus rincones.-.
Las manos de ella acariciaban los cabellos de su amado, jalandolos cuando succionaban su clit… y sus dedos entraban mas en su vagina… entraban y salian y el placer iba en aumento… no tenía cuando parar…
-Ay amor, tienes una lengua divina.
Sus jugos caía cual ríos, mientras que sus caderas se contorsionaban cada vez más a prisa… gemido tras gemido.

Mojo sus dedos en su boca y empezó a masturbarse para él.. sabía mucho que estando ahí tan cerca le encantaba mirar como lo hacía. El pasó a ser un espectador, con el rostro empapado miraba como los dedos de su amada acariciaban aquel pedacito de cielo que ya estaba muy levantado…. Miraba como su mujer abria la boca, cerraba los ojos.. apretaba los dientes… tanto placer vio en su cara…. Que quiso enloquecerla por completo…. Sin que ella deje de darse placer… el metio sus dedos en su vagina, los metía y los sacaba… ella lo miro como agradeciendole sus acciones…. Empezó a moverse mas fuerte y cerro los ojos de nuevo… pero no debía quedar así, así que poso su lengua sobre los dedos de ella y bajo hacia su sexo…. De tal manera que mientras ella acariciaba su clítoris, el jugaba con su lengua y lo rodeaba, lo succionaba de nuevo….
Ella empezó a gritar y gritar, levantó sus caderas muy alto, para luego bajarlas…. Él debió seguir el movimiento para no despegarse…. Y todo su cuerpo se movió a su ritmo….

Y un solo grito fuerte y sostenido…..él con los ojos cerrados… sintiendo que sobre su boca… ella se venía una y otra vez….. otra vez más que ella le entró el placer de sus mieles……
Quietud… paz y la respiración agitada, descansando después de haber recibido aquellas tormentas llamadas orgasmos…. Levanto su cara… y el besaba tiernamente sus piernas… apoyaba su rostro sobre sus muslos… siempre entre sus piernas…



Ra dijo
Que hermoso relato de un hombre dedicado completamente a dar placer a su pareja.
Un besazo
6 Noviembre 2008 | 05:06 PM