CESARIO
El día despertó con cierta claridad, las nubes se movian lentamente en el cielo, la quietud de la mñana
era cálidad, se resperraba una paz poco conocida.
Aquel era un hombre ya mayor, pintaba cabellos blancos y las canas de sus barbas lo hacían ver
mucho mayor… Sin embargo su porte y vitalidad eran un de un muchacho en sus plenos vientes. Tenía
la mirada tranquila, pero sus ojos analizaban todo objeto y situación que se le presentaba…. Se
movían inquietos, aún estando en un lugar inmóvil.
-Maestro – dijo Cesario.
Solo se escucho al silencio.
-Maestro, ud me ha enseñado todas las ciencias, ud me ha instruido en todas las artes, me ha
mostrado grandes secretos ocultos a los ojos de los mortales comunes, me ha mostrado los caminos
religiosos; he aprendido de cada elemento de la naturaleza, hemos analizado todas las leyes naturales, y
las hechas por los hombres, encornado siempre ciertas contradicciones, hemos resueltos paradigmas
sin resolver por mucho tiempo.
Sin mirarlo, el maestro respondió. – Cual es tu punto.
-Pues es simple maestro, si hemos atravesado y embarcado en esta aventura de la sabiduría, si hemos
estudiado tanto, y hemos aprendido mucho más; no cree que ya estoy listo para el siguiente paso? no
cree que debería seguir con aquellos misterios que dejamos inconclusos? Con el paradigma del infinito,
del tiempo sin fin, del espacio fuera del que el hombre conoce.
-Crees estar listo?
-Si , maestro, tengo esa seguridad.
Lo miró decepcionado.
-Sabes bien que el conocimiento es un gran poder, sabes bien que hasta el más honesto y el más
tranquilo, se corrompe con el poder.
Por todas aquellas enseñanzas que te he impartido, y que tan bien has mencionado, sabrás que entre
tus manos tienes un gran poder, conoces muchos misterios que no han sido descubiertos aún por los
“mortales comunes” como tu los llamas, y de ser encontrados puede significar la caída del mundo tal
como lo conocemos.
Cesarios entendía el mensaje, y avergonzado no pudo sostener la mirada.
-Definitivamente no estás preparado… Te olvidaste de una enseñanza, y sé que cuando te la mencioné
no le diste la importancia debida…. “Solo sé que nada sé…”
Tienes muchos conocimientos, y estos no fueron los suficientes para saber ser humilde.
Eres tan fácil de corromper como lo es aquel alcalde elegido por el pueblo, que subió al poder con la
promesa de ayudar a su pueblo…. Pero cuando una gran empresa le pone el dinero en la mesa, se
olvida de todo, y permite que su pueblo sufra, se vende por unas monedas….
Cesario se quedó en silencio, mirando el piso con los ojos cargados de coraje… quiso hablar mas sus
palabras nunca se formaron. El maestro abandonó la sala, dejándolo con sus propios demonios.
La decepción es un sentimiento muy crudo, muy fuerte, capaz de romper grandes alianzas. Los ojos se
le nublaron, llenándose de lágrimas, lágrimas de coraje.
Cesario estaba decepcionado, de sí mismo, de su falta de tino, de su falta de sabiduría, tantos años, y
nada había aprendido…
(coninuará...)

argivo dijo
EStaremos atento a la historia. Nunca se termina de aprender.
Saludos. Argivo
22 Noviembre 2008 | 06:35 PM