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La Coctelera

Aun queda mucho papel por escribir...

Mi pasión, mi terapia, mi necesidad....

26 Mayo 2010

EL MONJE .... continua

(viene de atras....)

El viento se paralizó de repente, poco a poco el sol subía lentamente, como haciéndolo con pereza, la noche había sido muy larga para el Padre Sergio; sus ojos se perdían en la inmensidad del cielo celeste que le ganaba el espacio a la negrura de la noche.

La noche anterior había llegado de incógnito a un pequeño pueblo, a las faldas del monte Iroc; lo primero que hizo fue entrar a la taberna del lugar; sus ropas de comerciante de libros no llamo la atención de los pueblerinos, quienes acostumbrados a los comerciantes, ya no les hacía gracia la caras nuevas de estos.

El comerciante de libros pidió un plato de comida el cual devoró con angustia, una vez con satisfecho, ordenó cerveza la cual tomaba con toda la paciencia del mundo, fue cuando el tabernero empezó a hablarle…

 

-Y que le trae a este pequeño pueblo…

 

- Soy Comerciante de libros, mi cargamento viene de Venecia, Nápoles y Madrid, estoy buscando nuevos compradores.

 

-Pero este pueblo es de agricultores, no creo que pueda vender nada.

 

- Así es, pero sé que a lo largo de este camino existen conventos y monasterios, siempre son ellos los grandes compradores.

 

- Es cierto, hay muchos a lo largo de la montaña, pero son muy pobres.

 

- Ya veremos, son estos lugares tan dedicados al estudio, donde venderé muchos libros.

 

- HA HA HA, si ud. logra vender al menos 4 libros, no le cobraré el cuarto ni la comida.

 

- Es ud. muy arriesgado, pero me gusta la apuesta, al parecer mi estancia no me costará ni un centavo.

 

- HA HA HA

El Tabernero le mostró el modesto cuarto en donde se quedaría el Padre Sergio, una cama pequeña en el rincón de la habitación, con dos grandes ventanas que iluminaban a duras penas el lugar con la luz que le robaban a la luna. Una vez solo, el monje escribió una nota que al día siguiente enviaría a su superior, esta decía.

“… maestro, mañana empezaré con la búsqueda del manuscrito desde Iroc, donde la pista se pierde…. “

El día aclaró y mostró la fertilidad de sus valles, ríos bajaban de las partes altas de las montañas, y el sol calentaba poco a poco los campos de vid y frutales. El Padre Sergio encaminaba hacia la zona montañosa en busca de los conventos escondidos en lo más profundo de aquel lugar.

Un viejo monasterio se abrió paso entre arboles altos que con su olor húmedo invadían las fosas nasales del comerciante, quien luego de horas de viaje, debía descansar. Amarró los caballos justo frente a una puerta muy grande de madera labrada a mano; el monasterio mezclaba en sus paredes arquitectura de muchos años, así como muestras de innumerables batallas. Ningún alma se movía, ningún ruido, ningún rastro del paso de caballos o carretas; miro hacia el torreón buscando presencia humana, mas no encontró nada, o eso él pensaba. Desde una ventana muy pequeña, dos ojos inquisidores lo analizaban de pies a cabeza. El comerciante se alejó despacio hacia el norte, paso que daba sus ojos se movían locos en busca de señales, y fue una señal lo que vió.

Encontró un ícono que `por si solo no llamaba la atención por su simpleza, pero fue el afán del autor de esconderlo de ojos curiosos, lo que despertó en él la duda del origen de aquel lugar. Sabía muy bien que las paredes no solo escuchan y hablan, sino que también ven, y por tal motivo se recostó sobre un árbol, muy cerca de la señal que encontró; no podía levantar sospechas de ningún tipo. Miraba de reojo aquella imagen, tratando de encontrarle significado, y de recordar donde había visto aquel trazo.

Las hojas cercanas a él se movieron, inconscientemente su mano derecha se dirigió a la espada que ocultaba tras sus modestas ropas, apretó el mango mientras sus ojos escrudiñaban inquietos todo su alrededor, los músculos tensos listos para que de un salto sus brazos y piernas estén listas para el combate. Y de pronto … una túnica blanca muy sucia apareció ante sus ojos, abriéndose paso entre el monte, un anciano monje, con gafas muy gruesas y de caminar pausado lo miró con ojos compasivos.

- Buen hombre, no se asuste, solo son un anciano en su caminar diario, a mi edad, aunque ya me duelan los huesos, debo intentar hacer algo de actividad.

 

- Buenos Días Señor – Agachó la cabeza saludando al anciano.

 

- Que lo trae por esta tierra abandona.

 

- Soy Vendedor.

 

- ¿Vendedor? Uy caballero, creo que se equivocó de lugar, este es un monasterio, tenemos un escaso contacto con el exterior y con cosas materiales, además nosotros mismos sembramos nuestros alimentos.

 

- No se equivoque, vendo libros, y es muy sabido que los monjes son grandes estudiosos.

 

- ¡¡ Libros !! – Sus ojos brillaron al oírlo- Pero claro, en este lugar devoramos los libros. Pero por favor pase, el camino es muy largo y ha de tener hambre.

 

- Para ser sincero así es, por lo que no rechazaré tan amable ofrecimiento.

La pesada puerta se abrió y ambos entraron. Sergio iba delante de su anfitrión, anonadado por el tamaño de las paredes, alcanzaban casi los diez metros; un largo corredor que se iba ocultando de la luz del sol, y paso a paso las antorchas alumbraban el camino. Sergio sobre paro por unos segundos mirando todo el lugar, cual turista miraba la grandeza del monasterio.

- En un pasado, fue un castillo, se gobernó todo el valle desde acá, luego de la invasión mora y su posterior recuperación por los cristianos, el Papa ordenó que nuestra orden se establezca acá para evangelizar.

 

- Wow, y lograron su objetivo?

 

- Para ser sincero, no, la paz del lugar duró muy poco y luego de muchas batallas, nuestro ejército terminó por expulsar a todos los herejes.

 

- Interesante, me permite coger una antorcha para ver mejor el lugar?

 

- Por su puesto, tome esta.

El anciano pensaba e imaginaba que la mente de aquel visitante volaba creando miles de batallas en su cabeza, pero no podía estar más equivoca, aquel hombre de barba muy tupida buscaba nuevos símbolos que le ayudarían a resolver el gran misterio que la Hermandad buscaba. Años de estudios y práctica, dieron sus frutos, al lado de una de las columnas, casi escondido encontró el símbolo que había encontrado a las afueras del monasterio, con la diferencia que a este le habían agregado otros 3. Mientras el monje hablaba de una y otra batalla sucedida en aquel lugar, Sergio aprovechó para copiar muy rápido aquel descubrimiento

servido por micmai 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

sinfonia-urbana

sinfonia-urbana dijo

hola chico !!! DONDE andas he ????? mandame una señal jajajajaja

como dice la cancion !!!!!!

besos !!! paty
heteroflexible :)

26 Julio 2010 | 05:33 AM

hoqyac

hoqyac dijo

Hi, your post is impressive. You may see my blog for similar topics0

21 Octubre 2010 | 02:06 AM

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Avatar de micmai

Aun queda mucho papel por escribir...

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Quien se puede definir? quien puede decir que se conoce a si mismo? como puedo escribir sobre algo, si aun no lo conozco del todo... se de algunos temores, y de algunos gustos, mas se tambien, que tengo reacciones inesperadas, cosas que no saco y guardo.....Esta es una forma como me descubro, plasmando mis angeles y mis demonios, escribiendo hasta que el lapicero mas tinta no tenga, hasta que el papel se acabe; y aun asi..... Y aun asi escribiré, en la mente pero lo hare, pues es una pasion, una terapia y una necesidad... Bienvenidos a mi mundo, lleno de temores y complicaciones, pero tambien de alegrias y placeres.... "Gracias Soffy por la mascotita =)"

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